Aprenderás.


Después de algún tiempo...

Aprenderás la diferencia entre dar la mano y socorrer a un alma; y aprenderás, que amar no significa apoyarse y que compañía, no siempre significa seguridad. Comenzarás a aprender; que los besos no son contratos, ni regalos ni promesas. Comenzarás a aceptar tus derrotas con la cabeza erguida y la mirada al frente, con la gracia de un adulto y no con la tristeza de un niño; y aprenderás a construir hoy todos tus caminos, porque el terreno de mañana es incierto para lo proyectos y el futuro, tiene la costumbre de caer en el vacío.
Convencerte es un reto…  pero casi siempre termina en placer.


Un Amor imposible no es igual a renunciar a un trozo de esperanza y felicidad.


Estas ganas de besar a la que no es debida y dejar aún lado aquellas sospechosas de siempre.

Espero curarme de ti

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.

Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: “que calor hace”, “dame agua”, “¿sabes manejar?”, “se te hizo de noche”…Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho “ya es tarde”, y tú sabías que decía “te quiero”.)

Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que tú quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.

By: Jaime Sabines



Los malos pensamientos son directamente proporcionales a la mujer que los provoca.

Soy de esos locos que corren a encontrar la tormenta, me encanta sentir como choca su humedad contra mi piel. Tormentas con nombre de mujer.


Te quiero como se quiere lo que se tiene y no se quiere perder nunca.

Y no saber, pero saberte. Y no querer, pero quererte. Y no esperar, pero esperarte. Y no pedir, pero que llegues.