Para recuperar
Aprenderás.
Aprenderás la diferencia entre dar la mano y
socorrer a un alma; y aprenderás, que amar no significa apoyarse y que
compañía, no siempre significa seguridad. Comenzarás a aprender; que los besos
no son contratos, ni regalos ni promesas. Comenzarás a aceptar tus derrotas con
la cabeza erguida y la mirada al frente, con la gracia de un adulto y no con la
tristeza de un niño; y aprenderás a construir hoy todos tus caminos, porque
el terreno de mañana es incierto para lo proyectos y el futuro, tiene la
costumbre de caer en el vacío.
Espero curarme de ti
Espero curarme de ti en unos
días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las
prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.
¿Te parece bien que te quiera
nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se
puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra
y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor
quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están
entre dos gentes que no se dicen nada.
Hay que quemar también ese otro
lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero
cuando digo: “que calor hace”, “dame agua”, “¿sabes manejar?”, “se te hizo de
noche”…Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho “ya es
tarde”, y tú sabías que decía “te quiero”.)
Una semana más para reunir todo
el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que tú quieras:
guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero
una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar
saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.
By: Jaime Sabines
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